
El Ciclón venció 1-0 al Lobo mendocino con un gol de Diego Herazo, que anotó en su primera intervención. Gimnasia fue superior en el primer tiempo, pero no logró sostener su intensidad en el complemento.
En una noche cargada de emoción por el regreso de Gimnasia y Esgrima de Mendoza a Primera División, San Lorenzo mostró jerarquía en el momento justo y se llevó un triunfo valioso del Víctor Legrotaglie.
Gimnasia y Esgrima de Mendoza vivió una jornada histórica en su retorno al estadio Víctor Legrotaglie tras el ascenso a Primera División, aunque el resultado no acompañó la fiesta. San Lorenzo fue más eficaz en el segundo tiempo y se impuso 1 a 0 gracias a un gol del colombiano Diego Herazo, que marcó en la primera pelota que tocó desde su ingreso.
El inicio del encuentro estuvo marcado por las emociones propias del contexto. El Lobo buscó acomodarse rápidamente al clima festivo y apostó a un planteo agresivo, con presión alta y circulación rápida del balón. San Lorenzo, en cambio, intentó cerrar espacios y compactar líneas para evitar que el local encontrara ventajas por el centro del campo.
La primera llegada clara fue para Gimnasia, con una jugada individual de Paredes que culminó con un remate apenas por encima del travesaño. Esa acción fue un anticipo de lo que vendría: el equipo mendocino comenzó a imponer condiciones, ganando duelos y empujando al Ciclón contra su propio arco.
Con una presión constante, el Mensana generó otra situación peligrosa a través de Ulises Sánchez, cuyo disparo obligó a una gran intervención del arquero Orlando Gill, que envió la pelota al córner. El guardameta volvió a ser clave minutos después, respondiendo con solvencia ante un nuevo intento del mediocampista, uno de los puntos altos del primer tiempo.
El ex Belgrano de Córdoba fue determinante en ese tramo inicial, aportando claridad, pausa y criterio en la distribución. Gimnasia dominaba el mediocampo y encontraba caminos al arco rival, mientras San Lorenzo no lograba salir del asedio ni generar situaciones de riesgo. De hecho, el conjunto azulgrana no remató al arco durante toda la primera etapa.
Recién pasado el cuarto de hora final del primer tiempo, el equipo visitante consiguió algo de alivio con una mayor tenencia de balón, apoyándose en Facundo Gulli y Manuel Insaurralde. El partido perdió fluidez, aparecieron las fricciones y el desarrollo se volvió más cortado, aunque el balance seguía siendo favorable al Lobo, que cerró el primer tiempo dejando una imagen alentadora.
El complemento mostró otro escenario. San Lorenzo, consciente de su floja actuación inicial, ajustó piezas desde el banco. Damián Ayude movió el mediocampo y adelantó líneas, buscando jugar más lejos de su arquero. Gimnasia, por su parte, ya no logró sostener la intensidad ni la claridad en la circulación.
El partido cayó en imprecisiones y el ritmo bajó, un contexto que terminó beneficiando al conjunto visitante. Los cambios comenzaron a tener peso, y el ingreso de Alexis Cuello le dio al Ciclón mayor profundidad para romper el cerco defensivo del local, aunque las situaciones seguían siendo escasas.
Hasta que llegó la jugada que definió la noche. A los 25 minutos del segundo tiempo, Cuello armó la acción por el sector ofensivo y Diego Herazo, recién ingresado, apareció dentro del área para empujar la pelota al fondo de la red, marcando el 1-0 en su primera intervención.
El golpe fue duro para Gimnasia, que intentó reaccionar adelantando líneas, pero se encontró con un equipo visitante sólido y bien plantado. San Lorenzo entendió el momento del partido, enfrió el desarrollo y manejó los tiempos con inteligencia para asegurar la victoria.
Así, el Ciclón se llevó tres puntos importantes de Mendoza, mientras que el Lobo, pese a la derrota, dejó señales positivas en su regreso a Primera, especialmente por lo mostrado en la primera mitad. La fiesta fue completa en las tribunas, pero el resultado terminó siendo amargo para el público mensana.