
Gimnasia y Esgrima de Mendoza visitó a Independiente Rivadavia, en una tarde llena de goles y fricciones entre los dos equipos. EL partido terminó 5 a 1, en favor de la “lepra” que se despega en solitario en el primer puesto de la Zona B
El Lobo salió al Gargantini con una concentración absoluta. No había pasado ni un minuto de juego cuando la visita dio el primer golpe. El gol tempranero, una jugada rápida terminó con la definición de Blas Armoa, quien puso el 1-0 parcial. Fue el escenario ideal: ventaja rápida, silencio en la tribuna local y la posibilidad de manejar los tiempos del partido desde el inicio.
Durante los primeros 15 minutos, Gimnasia mostró orden y criterio. Sin embargo, el empate de Independiente a los 18 minutos (obra de Studer) cambió el clima del encuentro. A partir de allí, el partido entró en una zona de turbulencia para el Mens Sana. Tras el empate, el Lobo perdió esa fluidez inicial y el local empezó a ganar terreno físicamente.
En el segundo tiempo, la efectividad del rival fue demoledora. Cada llegada profunda terminó en la red, estirando una ventaja que se hizo inalcanzable. A los 6 minutos, Sartori puso el 2 a 1 y desató la locura leprosa. El Lobo sintió el golpe y nunca logró volver al partido. Después apareció Álex Arce para marcar el tercero y empezar a terminar la historia. Más tarde, Leonard Costa se sumó a la fiesta con el cuarto, y finalmente Buca cerró la goleada con el quinto.
La expulsión de Saavedra a los 61 minutos terminó por desarticular cualquier plan de reacción, dejando al equipo con un hombre menos justo cuando más necesitaba empujar.
Para los dirigidos por Franco, el camino ahora es procesar este traspié, rescatar esos buenos pasajes de fútbol del primer tiempo y trabajar en la solidez necesaria para cerrar los partidos cuando se logra la ventaja inicial. El torneo sigue y la revancha tarde o temprano llega.