
La Lepra hizo lo suyo en Santiago del Estero y, con el empate ante Central Córdoba, selló su clasificación a los octavos de final del Torneo Betano. El punto valió oro, y el festejo se desató tanto en la cancha como en las tribunas.

Independiente Rivadavia empató 0 a 0 en un partido tenso, trabajado y con sabor a final. No fue un encuentro vistoso, pero sí uno de esos donde se juega más que tres puntos. La Lepra necesitaba sumar para no depender de nadie, y lo logró. Con el alma, con el cuerpo y con la cabeza fría, el equipo sacó adelante una noche compleja y consiguió el pasaje a la siguiente fase.
En Mendoza la gente lo vivió con el corazón acelerado. El empate se gritó como un gol. El pitazo final trajo desahogo y fiesta.