
Tras un 2-2 electrizante, la Lepra venció 5-3 a Argentinos Juniors en los penales y logró el primer título de Primera División en sus 112 años. Gonzalo Marinelli, que ingresó por lesión de Centurión, fue el héroe de una noche para la historia.
El Azul del Parque, que terminó con nueve jugadores en cancha, se quedó con la Copa Argentina y jugará la Copa Libertadores 2026. Es también el primer título oficial de Primera para la provincia de Mendoza.
En una final inolvidable disputada en el estadio Juan Domingo Perón de Instituto, Independiente Rivadavia alcanzó la gloria máxima. Tras igualar 2 a 2 en los 90 minutos reglamentarios, el equipo mendocino se impuso 5 a 3 en los penales frente a Argentinos Juniors y se consagró campeón de la Copa Argentina. El gran héroe fue Gonzalo Marinelli, quien comenzó la noche en el banco de suplentes, ingresó por la lesión de Ezequiel Centurión y terminó atajando dos remates en la definición.
El partido, dirigido por Nicolás Ramírez —que expulsó a dos jugadores leprosos y al propio entrenador—, tuvo todos los condimentos de una final épica. Independiente jugó todo el segundo tiempo con uno menos y terminó con nueve, defendiendo con alma y corazón el sueño de toda una provincia.
Apenas al minuto, Independiente avisó con Matías Fernández, que recibió en el área pero definió débil ante Romero. La Lepra salió decidida y a los 3 minutos volvió a inquietar con un zurdazo de Sebastián Villa que se fue muy cerca.
La insistencia tuvo premio a los 8 minutos: centro preciso de Alejo Osella desde la derecha y aparición por el segundo palo del paraguayo Alex Arce, que aprovechó la mala salida de Sergio Romero para marcar el 1-0 de cabeza.
Argentinos respondió a los 21 minutos con una gran habilitación de Hernán López Muñoz para Tomás Molina, que definió ante Centurión, aunque la acción estaba anulada por offside.
Cuando el primer tiempo se moría, llegó el golpe menos pensado para Independiente. A los 40 minutos, Maximiliano Amarfil cometió una dura infracción sobre López Muñoz y vio la segunda amarilla, dejando a su equipo con uno menos para toda la segunda parte.
Para cerrar la etapa, un centro cerrado de Florentín casi se mete en el ángulo, pero cayó en el techo del arco de Centurión.
Argentinos salió con todo en el complemento y a los 3 minutos estuvo a punto de empatar, cuando Giaccone remató y Luciano Gómez salvó de manera milagrosa sobre la línea.
A los 16 minutos, cuando el Bicho presionaba, la Lepra encontró alivio: recuperación en mitad de cancha, Villa aceleró en contraataque y asistió a Matías Fernández, que no definió bien pero contó con la complicidad de Romero para marcar el 2-0.
La alegría duró apenas dos minutos. A los 18, Alan Lescano quedó solo por izquierda y definió por encima de Centurión para el 2-1 que volvió a encender la final.
A los 39 minutos, Molina ganó de cabeza y obligó a Centurión a una tapada notable. Pero cinco minutos después, el arquero debió dejar la cancha tras un fuerte golpe y fue reemplazado por Marinelli, quien terminaría escribiendo una de las páginas más gloriosas de la historia leprosa.
El cierre del tiempo reglamentario tuvo otro golpe: Osella vio la segunda amarilla a los 46 minutos y la Lepra quedó con nueve hombres.
El empuje de Argentinos encontró recompensa a los 52 minutos. Tras un rebote en el área, Erik Godoy definió de puntín y estableció el 2-2 que llevó el partido a los penales.
Luciano Gómez abrió la serie marcando para Independiente. Respondió Lescano para el Bicho.
Villalba puso el 2-1 y López Muñoz igualó.
Retamar mantuvo la ventaja con un remate fuerte al medio y Giaccone volvió a emparejar.
Sheyko Studer ejecutó el cuarto penal y no falló. Luego llegó la acción que cambió todo: Marinelli atajó el remate de Tomás Molina, aunque debió repetirse por adelantamiento. En la reiteración, el arquero volvió a taparlo en una intervención determinante.
Con ventaja, y como en la semifinal ante River, Sebastián Villa se hizo cargo del penal decisivo. El colombiano no falló y Independiente Rivadavia gritó campeón.
La Lepra logró su primer título oficial de Primera División en 112 años y el primero para la provincia de Mendoza. Además, aseguró su participación en la Copa Libertadores 2026.
Una consagración épica, con nueve jugadores, con un héroe inesperado y con el corazón de un equipo que quedará para siempre en la memoria del fútbol argentino.