
En un Víctor Legrotaglie repleto de euforia, Gimnasia de Mendoza demostró de qué está hecho. Ante un Boca Juniors golpeado pero siempre peligroso, el Blanquinegro jugó un partidazo con garra, volumen de juego y una personalidad arrolladora para recuperarse dos veces en el marcador y sellar un tremendo 2-2 en el tiempo de descuento.
Desde el pitazo inicial de Darío Herrera, el conjunto dirigido por Darío Franco salió a imponer condiciones ante su gente. Con una presión asfixiante en la mitad de la cancha y ataques verticales por las bandas, el Lobo avisó al primer minuto de juego haciendo figura al arquero xeneize Álvaro Montero.
Sin embargo, en el fútbol los méritos no siempre van de la mano con la efectividad. A los 16 minutos de la primera etapa, Alan Velasco sacó un tiro al ángulo para poner arriba a la visita. Lejos de sentir el golpe, Gimnasia reaccionó de inmediato con el coraje que lo caracteriza en esta campaña: apenas dos minutos más tarde (18′), Ignacio Sabatini peleó una pelota en el área, giró ante la marca de Pellegrino y estampó el 1-1 parcial con un remate inalcanzable.
Boca volvió a ponerse en ventaja a los 37′ por intermedio de Kevin Zenón tras una linda jugada colectiva, pero el protagonismo futbolístico del trámite siguió perteneciendo al Lobo mendocino.
El complemento fue un monólogo de Gimnasia de Mendoza. Con 59% de posesión y 17 disparos totales a lo largo del encuentro, el Blanquinegro acorraló a su rival y generó situaciones clarísimas. La justicia parecía esquiva: a Sabatini le anularon el empate por un milimétrico fuera de juego a instancias del VAR y el travesaño también le negó el grito al elenco local.
Cuando corría el segundo minuto de adición y el partido se moría en triunfo visitante, llegó la ansiada revancha. Tras un despeje defectuoso en el área xeneize, Esteban Fernández capturó el rebote y sacó un derechazo rasante, ajustado contra el palo izquierdo de Montero, para desatar la locura en el Víctor Legrotaglie con el 2-2 definitivo.
Con este empate con aroma a victoria por la forma en que se dio, Gimnasia de Mendoza ratifica su gran presente en el Torneo Clausura, manteniéndose en los puestos de vanguardia de la Zona A. El equipo de la provincia demostró jerarquía, carácter y juego para jugarle de igual a igual a un gigante del continente.